| Peso | 300 g |
|---|---|
| Dimensiones | 15,5 × 23 × 2 cm |
| ISBN/ISSN | 978-950-793-499-5 |
| Autor(es) | Flavio Peresson |
| Idioma | Español |
| Páginas | 164 |
| Fecha de edición | 09/2026 |
| Editorial | Imago Mundi |
Subjetividades
catalogo, Ciencias Sociales, Comunicación, Economía, Historia, Historia Argentina Contemporánea, Marxismo, Novedades, Política y sociedad, PsicoanálisisAutor: Flavio Peresson
La modernidad se materializa en distintas dimensiones, la económica, la social, la política. Hay un desplazamiento político y simbólico del poder que pasa a las manos del capitalista al mismo tiempo que el palacio queda como un ornamento vacío de poder. Se inventa una nueva manera de existencia, la del “individuo, que encarna la razón, la autonomía, la libertad.
La subjetividad de la época, que toma la forma política del individuo, combina su identificación simbólica articulada a un Ideal que es propio de un conjunto social. En la modernidad capitalista no hay estamentos prefijados inamovibles, sino que el individuo es una pieza con una relativa movilidad entre clases o comunidades. Movilidad acotada por las determinaciones política.
La individualidad es una figura compleja, contradictoria y ambigua, que así como sirve para afirmar al nuevo orden del “capitalismo liberal democrático”, así también protagoniza revueltas en contra de ese orden. Hubo individuos que cumplían con la ley y acataban el orden político, hubo también otros que cuestionaban el orden instituido, y en nombre de su autonomía revolucionaron el arte, la ciencia, la política. Los principios del individuo fueron pervertidos por el poder político del neoliberalismo, que transformo el espacio social en el mercado, por lo cual el consumidor es la configuración subjetiva de un huérfano de ideología, de religión, de padre, de Estado, de historia, un efecto de la alienación instituida por los nuevos significantes del capitalismo. Individuos ensamblados con rasgos estandarizados son el resultado de las imposiciones del discurso superyoico dominante, que sanciona a todos aquellos que se atreven a asumir su diferencia. El individuo estandarizado es el objeto que encaja en las instituciones burocratizadas, que cada vez más restrictivas potencian a los nuevos agrupamientos, que sin instituciones e ideales, se sostienen en sus identificaciones mutuas. En este programa de estandarización de lo viviente, ¿puede tener alguna incidencia la subjetividad-malestar y el sujeto-síntoma que estudia el psicoanálisis?
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